Pantallazos
Apolítico es término tapadera. Quienes lo esgrimen tienen un criterio político, sin duda, pero lo niegan en según qué momentos y con quién. Los hay de derechas, de izquierdas, requeteyugoflechistas, hozmartillistas y un sinfín fifty-fifty.
El homo apoliticon presenta algunos subgéneros. Los más frecuentes son: no entender de, no saber de, o no meterse en. Sin embargo, cuando acumula sangre en la ideología, suele utilizar un lenguaje nostálgico y metralletero: “Esto lo resolvía yo como el general Witiza, ta-ta-ta-tá”.
El apolítico acostumbra a congratularse de carecer de ideología. Asegura que tenerla es propio de desaprensivos, pusilánimes, gente sin cultura y degenerados en general.
Los apolíticos proliferan en épocas de especial conflictividad política. Su recurso es la neutralidad —de la boca para fuera— y el recelo —de la boca para adentro—. Pero nunca tienen miedo: “Esto lo digo yo aquí —es decir, reunión de amigotes etílicos— y en París —es decir, de donde vienen los niños, el sufrido tálamo nupcial.
Insisto en la neutralidad. Es un cubo de alquitrán degradado donde vivaquean almas desalmadas. El mejor pretexto para que la justicia pierda la venda de los ojos. En muchos casos, bajo la pátina de neutralidad anida la complicidad —actitudes muy sinónimas.
Su consecuencia, el desamparo. Cuando un país desangra a otro, y el que puede evitarlo se mantiene neutral, dice. Cuando una persona acusa a otra con falsedades, y quien puede testimoniar en contra se mantiene neutral, dice. Cuando alguien presencia una agresión, y pudiendo intervenir para impedirla, atajarla o denunciarla, se mantiene neutral, dice.
Neutralidad vergonzante que alimenta la injusticia, ni para asfalto.
Madre del amor hermoso, como no se me había ocurrido antes.
ResponderEliminarPor mi experiencia, el que se define APOLÍTICO suele tener tendencias conservadoras, o sea, más bien es alguien derechuzo. Pero seguro que los habrá así definidos con otras ideologías. Como siempre tu apunte es divertido y sagaz.
ResponderEliminarOpino como Lola Rosa: quienes se definen dentro del apoliticismo (e incluso de la apoliticidad) suelen ser personas conservadoras. Y esto cómo es? Pues porque no se han preocupado por leer e informarse, por lo que arrastran las ideas que les enseñaron de peques y de un entorno que les resulta cómodo. En cualquier caso para mí estas personas tibias representan lo más triste del regodeo en los privilegios, es decir, cuando disfrutan privilegios que creen derechos. Es por eso que son carne de cañón de los fakes desinformativos, porque apelan precisamente a la pérdida de esos presuntos derechos. Es muy triste, ya digo.
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