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sábado, 26 de septiembre de 2026

FRAGMENTOS DE LIBRETAS (18)

 

Gris grisáceo

 

El significado de la palabra componenda tiene dos ramales, según el valor de uso concreto: el real y el tabú. Ni qué decir que el segundo connota directamente rechazo, denuncia social o, cuando menos, menosprecio. Pero el primero no es que salga muy bien parado.

A ver si me explico. El significado real suele aplicarse a situaciones en que dos o más personas o grupos con intereses contrapuestos, distintos, o simplemente alejados, conciertan alguna connivencia en la que vincular sus pretensiones o aspiraciones. Pero es un equilibrio inestable, poco fiable, de circunstancias presumiblemente de escasa duración. Así, de modo habitual llama­mos componenda a cerrar en falso un compromiso. Compromiso, sí, pero ce­rrado en falso, expuesto a la intemperie de cualquier inclemencia. Y no diga­mos si recurrimos al plural: no me vengas con esas componendas.

Ponme un ejemplo, por favor, a ver si te entiendo mejor. Pues, mira, te­nemos desde el tópico de relaciones con la suegra hasta los de base histórica, como la componenda habida en el triunvirato de César, Pompeyo y Craso. Y más cerca, el mundo de la política y la economía proporciona sustanciosos ejemplos, entre partidos políticos, entre gobiernos, empresarios y sindicatos, entre países en conflicto. Abre el periódico cualquier día y sírvete el buffet.

Pero ellos no hablan de componendas, sino de acuerdos o de pactos. Ahí está, ese es el significado tabú. Lo tabú, como su propio nombre indica no se nombra, se sustituye por palabra sin coste escatológico, una que dignifique su miseria, que la suplante, el eufemismo. En la práctica, bajo la pátina de acuerdo o pacto, tácito o expreso, subyace con peligrosa frecuencia la compo­nenda. Por eso solemos usar el vocablo para los comportamientos de los otros, rara vez para los nuestros. Y sin embargo, es miasma que vivaquea en el éter de esta sociedad de apariencia y transacción. Favor por favor, negocio por negocio, la componenda.

De modo que componenda es palabra bajo sospecha.

viernes, 4 de septiembre de 2026

FRAGMENTOS DE LIBRETAS (17)

Al vapor

 

Presentación ante el Tribunal y Primera Prueba.

Los opositores son una masa disforme y enervada. Los opositores bufan o balan o exhalan o enmudecen en torno a las instrucciones del presidente. Los opositores son apellidos y nombres en la función conativa del secretario, una hilera desgarbada que culebrea hacia las mesas de examen, mesas verdosas, silentes, escépticas. Sentados todos, los opositores son un cuadro de bustos inquietos alinea­dos de ocho en fondo. Los opositores son un hilo de aliento cuando tintinean los números temáticos del bingo casero. Los opositores son la suerte, un mur­mullo y adrenalina muda en las palmas de las manos.

—Ya saben ustedes que a partir de este mismo instante disponen de dos horas para la realización del ejercicio —anuncia afectado y puntilloso el presidente del tribunal.

A la media hora, el opositor mira el reloj. Comprueba desolado que ya ha exprimido el tema hasta la extenuación científica. Le sobra hora y media y, se­gún sus cálculos, debe rellenar cuatro folios más. Vuelve al reloj y se asegura, ninguna aguja anda distraída. Intenta retomar fuerzas e ideas mirando al techo, al frente, al tribunicio que pasa por su lado —que lo empequeñece con una mi­rada de conmiseración—, a sus manos tintas en sudor y, por fin, al reloj de nuevo. Remueve el trasero en el asiento (por donde el sudor también comienza a merodear), estira las piernas (que chocan con la silla de delante), se retrepa ligeramente y relee lo escrito. Se le infla la memoria con un aluvión de eslabo­nes perdidos, ingrávidos. Vuelve al reloj y advierte que ha perdido cinco minu­tos, cinco minutazos. Se incorpora, tensiona el cuerpo y la mirada sobre el si­guiente folio en blanco, llena la boca de aire y sopla con el peralte de los labios. Venga, venga, seguir, hay que seguir, el tiempo apremia.